domingo 19 de febrero de 2012

Granola con yogur griego y frutos rojos - Desayuno energético



Hoy domingo una sugerencia más que una receta para animar el domingo. Si os estáis despertando ahora, podéis prepararlo en casa, pues seguro que tenéis practicamente todo, y a falta de bayas del bosque, hay naranjas de temporada, o mandarinas, seguro.




 Después de un sábado grisáceo y feo, en que no dejó de llover en todo el día, hoy sale el sol. Fin de semana ajetreado. Primero cena de amigos y compañeros de trabajo (a falta de no poder asistir a los Tapas y Blogs por el problema de la distancia, mi primera organización de un evento del estilo tuvo un éxito tremendo. Os lo tengo que contar en breve). Ayer con todo el cansancio de la cena, me fui al gimnasio a quemar calorías (como lo oís, si queréis prueba gráfica también la tengo... hay que hacer algo con este cuerpo serrano si en invierno no monto en bici por el frío), y hoy, en breve me iré a ayudar a una amiga con su mudanza, que en este país tienen mucho carril bici pero pocos ascensores en las casas...



Voy a dejar de quejarme y a poneros como yo me he tomado esta copa de yogur con granola y frutos rojos. Ahí van las cantidades aproximadas:
  • 100-150ml de yogur griego (este era 2% materia grasa)
  • 50g de granola (esta con frutos secos)
  • 2 puñaditos de frutos rojos (arándanos y frambuesas) pero puede ser otra fruta de temporada
  • un par de cucharadas de miel o sirope de arce (opcional)

Tan fácil que casi da vergüenza explicarlo. Sólo hay que montarlo con algo de gracia para que sorprenda al llegar a la mesa, que los domingos podemos tomarnos más tiempo en le desayuno. 




Disfrutad de la copa de yogur y de los tulipanes, que están preciosos. Las flores en este país me parecen baratas en comparación con España, así que aprovecho y siempre tengo algunas en casa (por menos de 5€ hay siempre alguna que alegra el jarrón y la vista). Y otra foto del "making off" para que veáis el reflejo de la sombra de mi mano con la cámara... ¡ay como me gustan estos días!


   
Nos vemos durante la semana. ¡Besos desde Copenhague, hoy con sol!

jueves 16 de febrero de 2012

La hemos vuelto a liar: el día del #fileteruso



De nuevo vuelvo a participar en un llamamiento a través de Twitter, el día del #fileteruso. Como ya ocurrio el año pasado con la #megaGalleta, la #megaMagdalena y la #miniTarta, se han ido sumando las voces para publicar todos el mismo día nuestros filetes rusos. Y es que a mí este plato me recuerda a cenas entre semana cuando no tenía aún altura suficiente para darle al botón del ascensor (no es que ahora sea muy alta, sobre todo porque estoy rodeada de vikingos, pero bueno). Han pasado muchos años en los que no comía un filete ruso, que honestamente sabe rico y es sencillo de preparar...

Los culpables de la iniciativa son los bloggeros convertidos a agitadores sociales Sandeea, David Monaguillo y El aderezo (o viceversa, el orden de los factores no altera el producto). No sé cuántos seremos, pero prometo actualizar al final del día cuando vea todas las propuestas.

La mía es sencilla, sin mucha floritura, porque esto trata de solucionar una cena... hacer los filetes hechos el día anterior y llegar a casa al día siguiente, sacarlos de la nevera y hala! cena al canto.

Ingredientes:
  • 1 kg de carne picada (mitad cerdo, mitad ternera)
  • 2 huevos medianos
  • 3 ajos machacados
  • 100 g de pan rallado
  • Perejil fresco
  • 1 cebolleta fresca picada
  • Sal y pimienta al gusto
  • Harina
  • Aceite de oliva virgen extra para freir

Mezclamos los dos tipos de carne en un bol grande, y añadimos el resto de ingredientes bien picados. Con las manos, como si fuéramos Jamie Oliver, o nuestro patrio "Robin Food", con cuidado de no acabar con algún pegotón en la ropa (así que ojo, se trata de mezclar sin emocionarse).




Con una cuchara para helado, o las manos, vamos cogiendo porciones de carne y hacemos una pequeña hamburguesa. El tamaño realmente va al gusto de cada uno, yo prefiero que sean tirando a pequeñas y así me puedo comer 2 sin remordimientos. En un plato con harina, la pasamos por ambos lados ligeramente y la freímos en aceite 3 minutos por cada lado.

Comemos con un poquito de mostaza y mahonesa sobre unas rebanadas de pan de molino (aún estoy perfeccionando la receta, ya os pondré una foto cuando haga una hogaza de la que me sienta orgullosa), y una ensalada (esta que véis en la foto, de rúcola con queso feta y aceitunas).

Yo la acompañé de una cerveza local, Nørrebro Bryghus, fabricada en  una cervecera que está muy cerquitaa de donde vivo en Copenhague. Si venís de visita, os recomiendo ir a comer allí, tienen un restaurante bastante aceptable, y un menú en el que maridan todos los platos, postre incluido, con una buena cerveza. Para salir haciendo eses del sitio, así que ya sabéis... mejor volver a casa andando o en transporte público, que la bici puede ser un peligro!

Nota: como para una persona 1 kg de carne es mucho, yo lo que he hecho ha sido hacer varias, enharinarlas y colocarlas entre dos trozos de papel de horno, y después las he envuelto en paquetes de dos en film transparente, y las he congelado. Aguantan 3 meses sin problema.

Esta cena me recuerda a unos bocadillos que comíamos en Salamanca en un garito que se llamaba el Amarillo, en la zona de marcha, entre la Plaza Mayor y la Gran Vía. El bocadillo en cuestión era "el rusito", un bocata con filetitos rusos y algo de mahonesa, y a las horas a las que volvíamos a casa nos sabía a gloria... hace poco me enteré de que el sitio ha cerrado (va camino de 6 años que no vivo allí), así que la entrada de hoy va por El Amarillo.



A todos, ¡feliz día del #fileteruso!

viernes 10 de febrero de 2012

Brownie de frutos secos y menta (after eight) para enamorados

 Mirando índice de recetas me doy cuenta de que para no celebrar San Valentín (también podéis ver las etiquetas) en carne propia, tengo unas cuantas referencias a dicho día... y bueno, tampoco es para tanto. Día comercial, sí, de eso no hay duda, pero esto no es más que una idea para demostrar cariño  y aprecio a la pareja, amigos, familia, o compañeros de trabajo. En este caso se trata de un brownie que les vi a los señores de webos en su blog, Webos fritos, y que ha estado rondando por mi cabeza varios meses hasta que me decidí a hacerlo para una merienda de domingo de invierno, un día frío en que lo único que apetece es un café o un té caliente y algo contundente y dulce... como este brownie. Sorprende el sabor fresco de la menta por las chocolatinas, y tiene bocados crujientes por los frutos secos. Además yo le puse una cobertura de ganaché de chocolate que me había sobrado de otra preparación (esta tarta rayada de Sandeea que llevé a otra cena, y de la que no quedaron ni las migas), que no es necesaria pero combina a la perfección.




Mi brownie lo preparé en un molde de silicona cuadrado de 20x20cm, y logré salvar unos cachitos para tomarlos al día siguiente tranquilamente en casa... aquí tenéis la receta.




Ingredientes:
  • 200 g de chocolate fondant (en Dinamarca no hay este tipo de chocolate para cocinar, así que puse 50% cacao)
  • 100 g de mantequilla
  • 3 huevos (4 pequeños)
  • 100 g de azúcar moreno
  • 75 g de frutos secos (almendras y nueces)
  • 75 g de harina (100g)
  • 1 cucharada levadura de repostería
  • 1 paquete de After Eight (16 chocolatinas)
  • Azúcar glas para espolvorear

Ganaché (opcional):
  • 50ml de chocolate amargo
  • 50ml de nata líquida  35% mg
  • 1/2 cucharada de mantequilla
Preparación en Thermomix:

Precalentar el horno a 180º, calor arriba y abajo.

Derretir con mucho cuidado la mantequilla y el chocolate en el microondas, en un bol, usando la función descongelación, durante 2 minutos, o hasta que esté fundido (comprobar que no se queme).

Poner en el vaso almendras y nueces y triturar con un par de golpes de turbo Retirarlos del vaso y limpiarlo con papel de cocina. Echar los huevos y el azúcar. Programar 2 minutos a velocidad 3 y medio (yo puse la mariposa para que los huevos empezaran a montarse).

Añadir los frutos secos y el chocolate y la mantequilla fundidos. Programar 15 segundos a velocidad 2. Incorporar la harina y la levadura. Programar 10 segundos a velocidad 3. Terminar de mezclar con una espátula.
 
Untar un molde con mantequilla y espolvorear con harina. En mi caso el molde era de silicona, así que este paso me lo ahorré.

Poner la mitad de la masa y, moviendo el molde, repartirla para que llegue bien a todas las esquinas Colocar los After Eight sobre la masa. Verter el resto de la masa por encima de los After Eight y nivelar con cuidado con una espátula de silicona. Meter el molde en el horno y hornear entre 22 y 25 minutos.

Sacar del horno, y desmoldar inmediatemente con cuidado y dejarlo encima de una rejilla hasta que esté totalmente frío. Yo lo hice como si fuera "una tortilla de patatas", coloqué un plato grande sobre el molde, y le di la vuelta.

Extendemos el ganaché por encima, y dejamos enfriar. Podemos espolvorear con azúcar glas. Cortarlo al gusto con un cuchillo afilado, procurando que los trozos no sean muy grandes, ¡que llenan bastante!

Espero que paséis todos un buen fin de semana, abrigaos bien que no quiero a nadie enfermo, ¿vale?
¡Nos vemos!


 

domingo 5 de febrero de 2012

Bakskuld, pescado típico danés

El jueves estuve cenando en casa de un amigo que podría ser la imagen de las guías Lonely Planet. Ha vivido en 8 países, y en algunos, en varios lugares... de su paso por Dinamarca, antes de recalar en Copenhague, se trajo el amor por este pescado salado y ahumado, típico de la zona de Jutlandia (en concreto de Esbjerg), la península que está al norte de Alemania.

Me sorprendió el sabor del Bakskuld, su textura, la piel, que era más como cuero, pero sobre todo descubrir que, por suerte, hay gente que come más pescados que el salmón y  las bolitas de fiskefrikadeller.




Este pescado, como podéis ver en las fotos, es plano, parecido al lenguado, pequeño, ideal para consumir en raciones individuales, y ha sido salado y ahumado. El oeste de Dinamarca se caracteriza por dedicarse más a la pesca y agricultura (sorprende saber que Dinamarca es uno de los principales exportadores de carne de cerdo de Europa...), y hay mucha más variedad que incluso en la pescadería más selecta de Copenhague.
Si me he estado quejando por la comida danesa alguna vez, retiro lo dicho, porque hay muy buena materia prima, diferente a la que tenemos en el sur de Europa... sólo hay que saber encontrarla. El bakskuld ha sido una de ellas :)




Nosotros lo comimos con las manos ayudándonos de cuchillo y tenedor para retirar la piel y las espinas (ojo que tiene muchas), y lo acompañamos de una tortilla de patatas (que fuera de España sabe más rica si cabe), algo de embutido y una ensalada de apio (otra cosa que me sorprendió, pues no soy muy amante de esa verdura... pero llevaba un aliño muy sabroso que me hizo no dejar nada en el plato).




Estoy deseando salir de la ciudad y explorar otros lugares del país menos transitados, y ver cuales son sus platos locales :)

viernes 27 de enero de 2012

Smoothie de naranja, mandarina y jengibre





Los domingos son relajados, pausados, donde uno (por suerte) se levanta cuando ya hay luz en la calle (de las cosas que peor llevo de vivir en este país es la falta de luz y el vivir practicamente de noche y metida en una oficina entre semana). Yo me tomo las cosas con calma. Si bien por lo que contaba por lo de la luz no me gusta levantarme tarde (me da la sensación de que he perdido el día si se hace de noche a las 4 y me levanto a las 12 de la mañana), duermo más que de lunes a viernes, me recupero del estrés de la semana, y me doy un "pequeño homenaje".

Este es el desayuno del domingo pasado, que os dejo justo a tiempo por si queréis replicarlo vosotros este que viene. Un delicioso smoothie de temporada, con naranjas y mandarinas de la tierra (todos los cítricos que se encuentran en el supermercado vienen de España), un bol de leche con granola, y una taza de té especiad. Al lado de una ventana por la que se ven caer copos de nieve, con mi planta de navidad (misterio en mí, aún me dura... normalmente mi mano con las plantas es pésima) y unas velas para dar ambiente (lo que los daneses llaman "hyggeligt", pronunciado huglugt, o algo así), y este tiempo pasa de otra manera.

Feliz fin de semana a todos

Si queréis más ideas para un batido o un smoothie, podéis ver este o este otro con fresas y plátano. Disfrutad :)




Ingredientes para 2 vasos de 450ml cada uno:
  • 2 naranjas de zumo
  • 2 mandarinas
  • 1 trozo de jengibre fresco pelado, del tamaño de media nuez (según el gusto que tengamos)
  • 125ml de yogur griego (el mío 2% materio grasa)
  • 20g miel
  • 6 cubitos de hielo

Para prepararlo necesitaréis una batidora de vaso con cuchillas potentes, o tipo Thermomix (donde yo lo hice). Pelamos las naranjas y mandarinas y les quitamos toda la parte blanca y membranas que podamos. Cortamos en 4 trozos las naranjas, echamos todo en el vaso junto con el jengibre. 

Trituramos a velocidad 5-10 progresiva durante 2 minutos. Así nos aseguraremos de que no quedan grumos ni trocitos que nos atasquen la pajita mientras lo bebemos.

Mezclamos con el yogur, la miel y los hielos, y trituramos a velocidad 7 30 segundos más.



Servimos inmediatamente.

Ahora ya no nos podemos quejar de que no tenemos nuestra dosis de vitamina C para pasar el frío invierno. El jengibre le da un toque picantito que me encanta, además de tener, entre otras, propiedades antisépticas... es como estar bebiendo un poquito de salud, que nunca viene mal.

sábado 21 de enero de 2012

Risotto Milanesa



Esta semana he estado en Milán por trabajo, y anque han sido menos de 24 horas en la ciudad, se han pasado las desdichas en fila india: primero olvido un gorro en el taxi de camino al aeropuerto, después llegamos y mi compañera ha facturado su maleta, con lo cual nos toca esperar media hora... al salir nos damos cuenta de que hay una huelga de taxis galopante y de que Milán Malpensa está a 50 km de la ciudad... bueno, seamos positivos (si no fuera por trabajo no me montaría en un taxi!) así que transporte público, 45 minutos de tren y 6 paradas de metro después llegamos al hotel, rodeado de una niebla espesa que nos quitó las ganas de ver ni Duomos ni galerías ni leches (aparte de que eran como las 10 de la noche y nos moríamos de hambre). 

La cena del primer día estuvo bien (un rape a la plancha increíble... ¿cómo puedo echar tanto de menos el pescado aquí?), pero al día siguiente en el sitio donde estábamos me pusieron la peor pizza de todo Italia! De nuevo en metro, cero indicaciones para llegar a los sitios, y todo el mundo a su bola (yo que pensaba, si esto es así y estamos en el norte, ¿Nápoles cómo será?). Al llegar al aeropuerto nos tocó dar como 3 vueltas hasta encontrar el mostrador del check in (¿quien hace los aeropuertos del revés y no lo señaliza?), y me di cuenta de que me había olvidado de nuevo el pijama en el hotel (la próxima vez creo que me salto este paso y pongo la calefacción a tope).

Ah, además mi antiguo compañero de trabajo, milanés de pro, estaba liado JUSTO esa noche y no pudimos vernos...  




En fin, que parece que salió todo negativo, pero ni le he cogido inquina a la ciudad ni nada... sólo que tendré que volver cuando no haya huelga ni nada y cuando haga mejor tiempo.

Esta semana me había preparado un risotto para irme poniendo a tono con la situación... y ¿qué mejor que un risotto milanesa, la clásica receta?




Risotto Milanesa 

Ingredientes (para una persona con hambre - cantidades orientativas)
  • 4 hebras de azafrán (una pizquita)
  • 20g de mantequilla
  • 1 cucharada de aceite de oliva
  • 1 diente de ajo pequeño
  • 1 cebolla pequeña (o un cuarto si es muy grande) picadita
  • 90g de arroz carnaroli (en su defecto, bomba de buena calidad)
  • 50ml de vino blanco seco
  • 400ml de caldo de verduras hirviendo (en esta parte yo hice "trampa" y puse agua a hervir con medio cubito de concentrado de caldo)
  • 20g de parmesano rallado (aunque eso va en gustos)
  • sal y pimienta

Lo primero es poner las hebras de azafran con un par de cucharadas de agua hirviendo a remojo.

Derretimos la mitad de la mantequilla y el aceite en una sartén antiadherente y sofreímos a fuego bajo (no como a mí, que enseguida se me doraron) la cebolla y el ajo, hasta que estén de color transparente. Entonces añadimos el arroz y removemos hasta que se impregne de grasa y tome color.



Vertemos la copita de vino sobre el arroz y esperamos a que se evapore, removiendo de vez en cuando.




Después agregamos el caldo de verduras hirviendo cucharón a cucharón, es decir, agregamos uno, y removemos hasta que el arroz lo haya absorbido antes de añadir más líquido.



Poco a poco el arroz se irá hinchando (tarda unos 20 minutos en hacerse) con todo el caldo que le iremos echando, y estará hecho, aunque sin estar ni blando ni pastoso (no hay nada más desagradable que el arroz pasado). Añadimos al final el azafrán con el agua, la mitad del trocito de mantequilla restante y el parmesano rallado. Salpimentamos y removemos un par de minutos más.

Removemos del fuego y dejamos reposar unos minutos y después servimos.

Importante: las cantidades que he puesto son solo para uno porque el risotto no está bueno de un día para otro, es mejor hacer poca cantidad de cada vez y terminarlo de una sentada (y si no os fiaís, probad a dejarlo en un plato, y al día siguiente tendréis un poquito de argamasa para vuestras construcciones ;)





Los arroces no los tenía controlados, de hecho yo era fiel al arroz vaporizado, y cada vez que iba a ver a mi mi familia mi hermana me dejaba de piedra como en dos patadas hacía un risotto (un año de Erasmus en Italia... poco estudiar, pero mucha culturilla general, qué bien le vinieron ;) Así que me compré una buena sartén antiadherente que cuido con mucho mimo, y hago los arroces despacito despacito, removiendo casi todo el tiempo... y así no hay truco que valga. ¡Intentadlo y me contáis!

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